Retablo Mecánico

SIGLO XIII

También conocido como retablo de autómatas, tiene una procedencia muy similar a la de los muñecos articulados. Se define autómata como un ingenio mecánico que, con sus movimientos recrea la vida particular de una persona, animal, planta o cosa.


En este retablo mecánico, algunas figuras tienen un pequeño movimiento de alguna parte de su cuerpo (siempre será el mismo), mientras que otras figuras permanecen fijas. Sólo se produce el movimiento cuando el titiritero hace girar la manivela. Desde la antigüedad se intentó dar movimiento a las esculturas divinas para confundirlas con la propia vida. Si nos situamos en tiempo y lugar, es posible que el origen de las primeras figuras articuladas estuviera en Oriente, pero fue en Alejandría donde ya perfeccionaron las máquinas neumáticas para fines religiosos (servían para representar imágenes sagradas en las procesiones y ceremonias litúrgicas).


Otras referencias hablan de que en la Edad Media fue muy frecuente el uso de figuras articuladas que eran puestas en movimiento por medios sencillos durante los actos religiosos. Después de la caída del Imperio Romano, la religión cristiana pasó de las representaciones teatrales a la dramatización de algunos aspectos de las ceremonias litúrgicas. Para representar mejor los capítulos de la historia sagrada se utilizaron figuras móviles de fácil construcción. Se trataba de hacer entender a los fieles en las iglesias los Misterios cristianos al tiempo que se mostraba el poder de la Iglesia por medio de procedimientos teatrales espectaculares.


En el siglo VII se utilizó la figura de Jesucristo en las iglesias representándola por medio de figuras humanas articuladas, las cuáles se movían manualmente mediante palancas y alambres. Algunos ejemplos de figuras articuladas son el Cristo de Burgos, con cabeza y brazos movibles y el Cristo de Limpias en Cantabria, que mueve los labios, los párpados y los ojos. Es en el siglo XIV cuando los autómatas o teatros mecánicos aparecen en Europa, casi siempre relacionados con festividades navideñas.


En el siglo XV las representaciones seguían girando en torno a las historias sagradas, pero se mezclaban con motivos domésticos o con un trasfondo cómico.
Por este motivo, las autoridades eclesiásticas empezaron a censurar enviando a prisión a titiriteros que en procesiones hacían representaciones irreverentes sobre los santos.